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RT Teoría de la estupidez humana octubre 23, 2009

Posted by abaqueiro in Uncategorized.
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Quién sabe por qué razones, pero la observación de la realidad nacional reciente, a cada rato me recuerda la teoría de la estupidez humana del economista e historiador italiano Carlo Cipolla, especialista en la historia económica y monetaria de Europa.

En su ensayo “Las leyes fundamentales de la estupidez humana”, dentro de su libro Allegro ma non troppo, Cipolla divide a los seres humanos en cuatro categorías: los desprevenidos (o incautos), los inteligentes, los bandidos (o malhechores) y los estúpidos. Los desprevenidos son personas que hacen cosas que benefician a otros y los perjudican a ellos; los inteligentes hacen cosas que los benefician y también aprovechan a los demás, los bandidos hacen cosas que los benefician a ellos, pero perjudican al prójimo y los estúpidos hacen cosas que no benefician a nadie, perjudican a otras personas y a menudo también dañan al propio estúpido que las hizo.

Según Cipolla, una persona inteligente puede a veces comportarse como una incauta o incluso como un malhechor. Un malvado puede a veces portarse de manera inteligente o incluso incauta. Un desprevenido puede a veces ser inteligente y en otras, incluso, llegar a actuar como bandido. Pero la mayor parte de las acciones de cada uno responderá a su característica fundamental. Al mismo tiempo todos ellos saben, en su fuero íntimo, a qué categoría pertenecen, y reconocen si han cometido alguna estupidez —lo que ocasionalmente sucede.

El estúpido es diferente, porque tiende a comportarse de manera coherente: es casi indefectiblemente estúpido, y porque es el único grupo que no se da cuenta a cuál de las categorías pertenece.

A partir de ahí, Cipolla hace una gráfica, un cuadrante de costo-beneficio, del cual pretende —para fines didácticos— excluir cualquier tipo de imperativo moral. De ahí resulta que las acciones inteligentes tienen todas suma positiva, algunas acciones “desprevenidas” pueden, igualmente, tener suma positiva (pensemos, por ejemplo, en los actos de heroísmo en los que el personaje pierde la vida, pero salva muchas) y hasta algunas acciones de los malhechores resultan en suma positiva, porque la pérdida ajena es inferior a la ganancia del bandido (a éstos, Cipolla los califica de “deshonestos”). Pero en el caso de los estúpidos, la suma siempre es negativa. Es gente que nos hará perder dinero, tiempo, tranquilidad, oportunidades a cambio de nada. Gente obstinada en entorpecer la actividad ajena.

Si analizamos la gráfica, resulta casi de manera automática que los estúpidos son más dañinos que los malvados. Cipolla dice, con todas sus letras, que son más peligrosos. ¿Por qué?

En primer lugar, porque siempre se subestima su número. Personas que uno ha considerado racionales e inteligentes en el pasado, se revelan como indiscutiblemente estúpidas: este predicado impide atribuir un porcentaje de la población a la categoría.

En segundo lugar, porque “la probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona”. Esto significa que la estupidez no distingue sexo, raza, nacionalidad, profesión o condición social.

En tercer lugar, no sólo se subestima la cantidad, sino también el potencial nocivo de las personas estúpidas. Una persona inteligente puede entender la lógica del malhechor, porque tiene cierta racionalidad, basada en la búsqueda del beneficio propio a costa de lo que sea. Esa racionalidad permite, hasta cierto punto, defenderse de ellos y, si se puede, pasar al contrataque. En cambio, a las personas razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido. Por lo mismo, es muy complicado defenderse de quien no tiene un plan preciso, y los ataques de los estúpidos suelen ser particularmente devastadores.

Como, además, los estúpidos automáticamente generan sumas negativas, Cipolla concluye que el estúpido es más peligroso que el malvado. Su capacidad de hacer daño depende de dos factores principales: del factor genético y del grado de poder o autoridad que ocupa en la sociedad.

Esto nos obliga a saltar de lo “micro” a lo “macro”. ¿A qué se debe que algunas sociedades estén en ascenso y otras en decadencia? Según el historiador, ambas tienen el mismo elevado porcentaje de estúpidos. Pero en una sociedad al alza, hay muchos inteligentes en el poder y tienen bajo control a los estúpidos, mientras que en una sociedad en decadencia, abundan los malhechores entre las personas que están en el poder, y éstos suelen ser más permisivos con los estúpidos. Al mismo tiempo, entre quienes no detentan poder alguno, crece la proporción de desprevenidos/incautos. Es la fórmula perfecta para dirigirse a la ruina.

Extracto del original por Francisco Báez Rodríguez at http://bit.ly/1UCQOt

¿sera que hay más estúpidos y bandidos gobernando México y casi ningún inteligente, y la población sin poder es casi en su totalidad una masa de desprevenidos? es una hipótesis que la realidad muestra como muy probable.

¿que piensan ustedes?

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Comentarios»

1. Veronica Aguilar - julio 4, 2010

Dicen que no hay cosa mas peligrosa que un tonto con iniciativa


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