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Fragmentos de las Cartas para la educación estética del hombre, de Schiller octubre 8, 2008

Posted by abaqueiro in arte, ciencia, política, reflexion.
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”Toda mejora en lo político, debe partir de un ennoblecimiento del carácter… ¿Cómo puede ennoblecerse el carácter bajo las influencias de una sociedad tan contaminada?

Al joven que, ansioso de verdad y de belleza, me preguntare cómo, a pesar de la resistencia del siglo, podrá dar satisfacción al noble anhelo que siente en su pecho, yo contestaría:

Imprime al mundo en que trabajas la dirección hacia el bien, que el manso ritimo del tiempo traerá su desenvolvimiento. Y en esa dirección habrás empujado al mundo sí, al enseñar, elevas sus pensamientos a lo eterno y necesario, y sí, al actuar o al crear, conviertes lo eterno y necesario en objeto de sus inclinaciones.

Se derrumbará el castillo de la ilusión y del capricho, tiene que derrumbarse, ya se ha derrumbado, tan pronto como estés seguro de que se cuartea, pero ha de cuartearse no solo por fuera, sino por dentro del hombre.

En el púdico sosiego de tu espíritu, cria la verdad vencedora, sácala de tu pecho y estámpala en la belleza (se refiere al arte clásico), que no solamente el pensamiento se rinda ante ella, sino que también el sentimiento acoja amoroso su visible especie.

Y para que no te acontezca recibir de la realidad el modelo que tú has de dar a la realidad, no te aventures en su sospechosa compañia antes de haber afianzado en tu corazón un sólido ideal que te sirva de fiel guardia.

Vive con tu siglo, pero no seas juguete de tu siglo; da a tus contemporáneos, no lo que ellos aplauden, sino lo que necesitan.

Sin haber sido cómplice de sus faltas, comparte con noble resignación los castigos que están sufriendo, y acomódate libremente al yugo que ellos ni pueden sacudir ni pueden soportar. El firme valor con que desprecies su dicha les demostrará que no es tu cobardía la que se inclina ante los sufrimientos.

Cuando tengas que influir sobre ellos, represéntalos tales como deberían ser, cuando caigas en tentación de actuar por ellos, represéntatelos como son. Busca su aplauso por medio de su dignidad; pero en su vileza asienta su fortuna, y así la nobleza de tu alma suscitará la suya propia, y, en cambio, su dignidad no vendra a destruir tu propósito.

La seriedad de tus principios los apartará de tí, pero en el juego, aún podrán soportarla, su gusto es más puro que su corazón, has de atrapar al paso al medroso fugitivo.

Vano será querer arruinar sus máximas, vano condenar sus actos, pero en sus ocios puedes intentar poner tu mano creadora. Limpia sus placeres de capricho, de frivolidad y de groseria, y poco a poco, sin que lo noten, purificarás también sus acciones, y, por último, sus sentimientos.

Rodealos, por doquiera de formas nobles, grandes, espirituales, enciérralos en un cerco de simbolos de la perfección, hasta que la realiadad logre vencer a la apariencia y el arte a la Naturaleza.”

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